
Una de las decisiones clínicas más difíciles, en el trabajo con víctimas de violencia psicológica en pareja, es saber cuándo el caso se puede sostener con tu encuadre habitual y cuándo requiere derivación o trabajo conjunto. Lo que sigue son criterios operativos para esa decisión.
Por qué importa la decisión
Trabajar este tipo de casos en encuadre inadecuado tiene consecuencias específicas:
- Para la paciente: tratamiento subóptimo, riesgo de retraumatización, recaídas.
- Para vos: riesgo de burnout, dilemas éticos, posible responsabilidad clínica.
- Para el sistema: derivaciones tardías que llegan a urgencia cuando podrían haberse abordado antes.
La pregunta no es «¿puedo trabajar con esto?» en general — es «¿puedo trabajar este caso específico, en mi encuadre actual, con el riesgo y la complejidad que tiene?».
Los siete criterios para evaluar
1. Riesgo físico
Sostener si:
– No hay violencia física actual.
– No hay amenazas concretas de violencia física.
– No hay armas en el contexto.
– No hay antecedentes de violencia física documentada.
Derivar / trabajo conjunto si:
– Hay violencia física actual o reciente.
– Amenazas concretas con plan.
– Armas en casa.
– Pareja con antecedentes de violencia documentada.
– Embarazo + violencia psicológica (alto riesgo de escalada).
En casos de riesgo físico, la prioridad es seguridad. Eso requiere coordinación con servicios especializados (unidades de violencia de género, intervención policial si corresponde, refugios).
2. Salud mental severa propia
Sostener si:
– Funcionamiento basal preservado.
– No hay ideación suicida activa con plan.
– No hay episodios psicóticos.
– Capacidad de auto-cuidado básica.
Derivar o trabajo conjunto si:
– Ideación suicida activa con plan o intentos recientes.
– Episodios psicóticos o disociativos graves.
– Comorbilidad con TLP severo no compensado.
– Trastornos alimentarios graves activos.
– Adicciones activas no controladas.
En estos casos, considerar:
– Consulta psiquiátrica complementaria.
– Hospital de día si está indicado.
– Trabajo conjunto con profesional especializado en el cuadro comórbido.
3. Hijos en riesgo
Sostener si:
– Los hijos no están expuestos a violencia directa.
– Hay protección parental efectiva (uno de los progenitores los protege).
– No hay denuncias o investigaciones activas.
Derivar / trabajo conjunto si:
– Hay sospecha o evidencia de daño a los hijos.
– Hay obligación legal de denunciar.
– Hay procesos legales activos sobre custodia.
– La paciente no puede proteger a los hijos por su propio estado.
En estos casos, derivación a servicios de protección infantil, asesoría legal, intervención coordinada.
4. Capacidad económica y logística para salir
Sostener si:
– Hay recursos económicos para sostenerse fuera de la pareja.
– Hay vivienda alternativa accesible (familia, amigos, recursos propios).
– Tiene autonomía documentaria.
Derivar a apoyo complementario si:
– Sin recursos económicos propios.
– Sin lugar a donde ir.
– Sin documentos accesibles (especialmente migración irregular).
– Dependencia económica total de la pareja.
En estos casos, articular con servicios sociales, asesoría legal, redes de apoyo. La intervención psicológica sola no resuelve la situación de vulnerabilidad estructural.
5. Tu formación específica
Sostener si:
– Tenés formación específica en violencia psicológica, trauma relacional, o áreas afines.
– Tenés supervisión profesional accesible.
– Tenés experiencia previa en casos similares.
Derivar o trabajo conjunto si:
– Tu formación es generalista y nunca trabajaste casos de violencia.
– No tenés supervisión accesible.
– Sentís que el caso te excede.
Reconocer los límites propios es ético, no debilidad. Derivar a alguien con más formación específica es mejor que sostener un caso para el cual no estás preparada.
6. Tu carga de trabajo y estado emocional
Sostener si:
– Tenés capacidad emocional para sostener un caso de alta demanda.
– Tu agenda permite las sesiones que el caso requiera (a veces más frecuentes).
– Tenés espacio mental para procesar el material entre sesiones.
Considerar derivación o pausa si:
– Estás con burnout o cerca de él.
– Tu agenda está saturada y este caso requeriría intensidad que no podés ofrecer.
– Hay material personal que se reactiva con el caso (transferencia / contratransferencia complicada).
7. Encuadre de tu práctica
Sostener si:
– Tu práctica permite encuadre intensivo (sesiones frecuentes en períodos críticos).
– Hay posibilidad de comunicación entre sesiones para emergencia.
– Tenés acceso a derivación rápida si hace falta.
Derivar o ajustar si:
– Tu práctica es de baja frecuencia (1 sesión cada 2 semanas, por ejemplo).
– No hay disponibilidad para emergencia.
– Sin red de derivación.
Los modos de trabajar cuando no derivás
Si decidís sostener, puede ser:
Sostener solo
Vos sos el único profesional involucrado. Apropiado cuando los criterios anteriores apuntan a viabilidad y no hay complicaciones agregadas.
Trabajo conjunto
Vos + otro profesional (psiquiatra, terapeuta especializado, abogada, asistente social). Apropiado cuando hay áreas que exceden tu rol pero el caso puede coordinarse.
Sostener con consulta / supervisión
Vos llevás el caso pero consultás regularmente con un colega más experimentado. Apropiado cuando podés con el caso pero querés respaldo profesional.
El error más común
Es sostener casos que requieren derivación, por dificultad de soltar. Razones que aparecen:
- «Si la derivo, va a sentirse abandonada de nuevo.»
- «Tardé tanto en construir la confianza terapéutica.»
- «No conozco a quién derivar.»
- «Si la mando con alguien más, capaz que peor.»
Todas son comprensibles, pero ninguna invalida los criterios. La derivación bien hecha:
- Se anuncia con anticipación.
- Se prepara: hablás con la profesional receptora, le pasás contexto.
- No es abandono — es protección de la paciente.
- A veces se hace acompañando durante la transición (algunas sesiones de superposición).
La derivación bien hecha: los pasos
1. Identificar la profesional receptora
Tener directorio actualizado de profesionales con formación específica:
– Psicólogas con foco en violencia / trauma relacional.
– Psiquiatras con experiencia en estos cuadros.
– Servicios de violencia de género locales.
– Asesoría legal especializada.
– Trabajo social comunitario.
2. Hablar con la receptora antes
Idealmente, una conversación breve para pasar contexto. Eso evita que la paciente tenga que repetir todo de cero.
3. Anunciar la derivación a la paciente con marco
No «te paso a otra». Sino: «creo que para esto que estás viviendo es importante que trabajés con [X], que tiene formación específica en esto. Yo voy a estar acompañando la transición y, si querés, te puedo seguir viendo eventualmente para [aspectos específicos].»
4. Sostener durante la transición
A veces, 2-4 sesiones de superposición (terapeuta receptora + vos) ayudan a que la transición no se viva como ruptura.
5. Cierre formal
Si la derivación es total, hacer un cierre del proceso contigo, no que se «vaya» sin más.
Cuándo es claramente urgente derivar / coordinar
Hay situaciones donde la derivación o coordinación no es opcional:
- Riesgo suicida activo con plan.
- Violencia física actual o riesgo inminente.
- Embarazo + violencia (riesgo doble).
- Hijos en riesgo.
- Episodios psicóticos.
- Adicciones graves activas.
En estos casos, no es «evaluar si derivar» — es coordinar inmediatamente con servicios especializados.
Si esto te interesa profesionalmente
La formación que estoy preparando incluye módulo específico sobre criterios de derivación, trabajo conjunto, y construcción de red profesional para estos casos.